Harley-Davidson Sportster 883 Iron: Redescubre tu lado oscuro

Hasta la aparición de la Street, la Sportster suponía el modelo de acceso al universo Harley-Davidson con la 883 Iron de punta de lanza, y en cierto modo todavía lo sigue siendo. No en vano fue la custom más vendida el año pasado en España y, por ende, el modelo de más aceptación de la Motor Company. Además, fue una de las motos protagonistas en la presentación internacional de las novedades para esta temporada que Harley-Davidson realizó en Barcelona el pasado otoño.


Harley-Davidson, fiel a su tradición, no se ha complicado la vida para dar brillo a una de sus gallinas de los huevos de oro. Una estética más atrevida haciendo gala de su lado más oscuro, más dark custom; un nuevo asiento más mullido y la suspensión trasera ajustable en precarga son las aportaciones de esta Iron. El color negro gana protagonismo en elementos como el motor y la horquilla, y relega los cromados a los ar­chivos históricos de Milwaukee. También destacan las llantas con nueve radios y la configuración solo (monoplaza) de serie.
Mirarla, y no cansarte de mirarla, forma parte del encanto de una Harley-Davidson. Después, una vez la ponemos en marcha, el palpitar del bicilíndrico hace el resto.



 La Iron, como todas las Harley-Davidson, tiene un fuerte componente emocional. Son motos que en el momento de la compra, y el resto de tu vida con ella, prevalece la pasión por encima de la razón. ¿No? Fíjate bien es la fotos de la Iron. Si lo tuyo son las motos con un valor añadido y el resto más generalistas (trail, naked, deportivas...) no te convencen, seguro que te habrás fijado en una Iron. Sí, es una custom pero lejos del estereotipo de los cromados. El negro mate domina el conjunto junto, incluso en los escapes, al tono elegido del depósito y guardabarros, y unido a detalles como las llantas se encargan de hacerle destilar una imagen muy fresh.
El sello Harley-Davidson
Si la estética te atrae, el pot, pot, pot del bicilíndrico al tomar vida te acabará de convencer. Es lo que tienen las Harley-Davidson y la melodía de seducción que emite su escape, mejor si es un Screamin’ Eagle, o similar, algo más follonero. En el caso de la Iron no tuvimos que poner ni girar ninguna llave en el contacto. Basta con llevar el mando en el bolsillo y dar al botón de arranque para que se ponga en marcha. Además de más cómodo, con este sistema te evitas dejarla algún día con el contacto en la posición de las luces de avería y posiblemente quedarte sin batería.

A su grupa y en parado no dirías que pesa 256 kilos en orden de marcha. Un centro de gravedad bajo y también una altura del asiento de apenas 775 milímetros la hacen manejable, siempre ayudados por las piernas para remar aunque al principio tendrás que vigilar con tus espinillas, pues tienden a tocar con los estribos al maniobrar.

Harley-Davidson Sportster 883 Iron
La Iron es una moto cómoda, más todavía con el nuevo asiento y un mayor mu­llido. Vamos asidos a un manillar ancho y nuestros pies descansan en unos estribos que nos hacen dibujar la típica posición de Sportster. El embrague no es de mantequilla, pero casi. Aunque al poner la primera el cloc es inevitable, a pesar de que el cambio, de cinco de marchas, funciona con suavidad.
Fuente: Solomoto